Los bocadillos, además de ser variados, tienen como finalidad didáctica acostumbrar al niño a comer variedad de “rellenos”

La bollería y los dulces ocupan demasiado espacio y atención en la alimentación cotidiana de los más pequeños. Un buen hábito es comenzar por recuperar las preparaciones caseras de almuerzos y meriendas que tenían al bocadillo como protagonista. Pueden ser bocadillos dulces o salados, pero sin perder la perspectiva de la variedad y de la educación del gusto y del paladar de los más pequeños, a quienes les cuesta aceptar los cambios en la forma de comer, los sabores y las texturas nuevas.
